Salud Mental

LA ESPERANZA, EL ANCLA DEL CREYENTE

Los creyentes muchas veces vivimos situaciones difíciles que salen de nuestro control. Pueden ser en el área familiar, económica, de salud, entre otras. Pensamientos negativos acerca de nuestro futuro pueden venir a nuestras vidas y hacernos verlo muy oscuro y todo esto puede también gobernar nuestro corazón y poner a tambalear nuestra fe. Sin embargo, hay algo que, por más dura que sea la situación, ningún cristiano puede perder, esto se llama ESPERANZA


¿QUÉ ES LA ESPERANZA?

Es aquella ancla a la que debemos aferrarnos en tiempos difíciles, ya que sólo por medio de ella tendremos la ilusión de que, aunque existen los problemas, no serán eternos. Es una virtud de nosotros los creyentes para que podamos seguir adelante, confiando en que Dios actuará a favor nuestro en el tiempo oscuro.

Lastimosamente, y contrario a lo que se puede pensar, la esperanza escasea en tiempos difíciles, y sencillamente tomamos la actitud de enojarnos contra Dios porque no entendemos la situación. Pero, aunque haya momentos en los que le hagamos a Dios las preguntas que nuestro corazón tenga, en el fondo de nuestro corazón siempre debemos tener el ancla de la esperanza.

Uno de los Salmos más poderosos que nos hablan de la protección de Dios en tiempos difíciles comienza hablándonos de la esperanza.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
SALMO 91.2


LA ESPERANZA A TRAVÉS DE LAS ESCRITURAS

Pero también, a lo largo de las Escrituras, encontramos algunos hombres de Dios que en las situaciones más difíciles de sus vidas, y con muchas preguntas en su corazón, se aferraron al ancla de la Esperanza. Entre ellos, podemos encontrar a Job, Mardoqueo, Abraham y Jonatán.


Job:

Era un hombre perfecto y recto delante de Dios, apartado del mal (Job 1.1). Contaba con una gran familia, poseía muchos bienes al punto que era el más rico que todos los orientales y contaba con el respeto del pueblo. Tenía toda la bendición de Dios. Pero un día vivió una crisis tan fuerte que su situación cambió, sufriendo grandes pérdidas. Sus hijos murieron, perdió sus bienes, su salud y su riqueza. Además, fue irrespetado por sus amigos. Pero aun en su situación más difícil, expresó:

He aquí, aunque Él me matare,
en él esperaré
JOB 13.15

¡Job no perdió la esperanza en medio de la crisis!


Abraham:

Considerado como el padre de la fe. Una vez recibió la promesa de Dios que estuvo esperando por más de 20 años, su hijo Isaac, Dios le pidió que lo sacrificara. Y aunque para cualquier persona el hecho de sacrificar un hijo podría ser una situación muy difícil, Abraham guardaba la esperanza de que Dios podría hacer algo. Esto lo podemos ver en el libro de Hebreos, cuando nos habla de que Abraham creía que aun de los muertos Dios podría levantar nuevamente a Isaac:

Pensando que Dios es poderoso para levantar
aun de entre los muertos, de donde,
en sentido figurado, también le volvió a recibir
HEBREOS 11.19

¡Abraham no perdió la esperanza en medio de la crisis!


Y así muchos otros. Mardoqueo, ante el plan de Amán y el genocidio que vendría en contra de los judíos, hizo una poderosa exclamación de esperanza:

“…respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos”
ESTER 4.14


Jonatán, antes de pelear contra los filisteos, creyó que Dios podría actuar a favor suyo, diciéndole a su paje de armas:

Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos
1 SAMUEL 14.6


Josué y Caleb dijeron al pueblo que estaba desanimado por los gigantes que había en la tierra que debían conquistar:

Si Jehová se agradare de nosotros,
Él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará;
tierra que fluye leche y miel.
NÚMEROS 14.8


¡No estaban llenos de fe, pero sí de Esperanza!


LOS BENEFICIOS DE LA ESPERANZA

Además de ser un ancla para nosotros en nuestros tiempos difíciles, la esperanza trae grandes beneficios para nuestras vidas.


1. Dios va a ser bueno conmigo

Cuando esperamos que Dios actúe a favor nuestro en medio de la crisis, podremos estar seguros de que experimentaremos la bondad de Dios

Bueno es Jehová a los que en Él esperan,
al alma que le busca
LAMENTACIONES 3.25


2. No seré avergonzado

Algunas veces pueden venir pensamientos del enemigo diciéndonos que poner nuestra esperanza en Dios es en vano, pero las Escrituras nos hablan muy claramente al respecto

Quien en ti pone su esperanza jamás será avergonzado
SALMO 25.3 NVI

Y conocerás que yo soy Jehová,
que no se avergonzarán los que esperan en mí
ISAÍAS 49.23


3. Dios me restaurará el doble

Anteriormente, estuvimos hablando de la crisis tan fuerte que vivió Job, pero su final fue muy gratificante. Recibió el doble de todo lo que perdió

Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
JOB 42.10

Pero esto lo confirma el profeta Zacarías más adelante, afirmando aun más que cuando ponemos nuestra esperanza en Dios, recibiremos el doble de todo lo que hayamos perdido.

Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble
ZACARÍAS 9.12

Y es esto lo que viene para cada uno de nosotros, el doble. El doble por todo lo que hayamos perdido, por cada dolor, como lo dice la versión Nueva Biblia Viva: “El doble de cosas buenas por cada dolor que sufrieron” (Zacarías 9.12 NVB)


“NO PODEMOS PERDER LA ESPERANZA”

Y es por eso que no debemos perder la esperanza aunque nos parezca absurdo lo que estamos creyendo; aunque nuestra situación familiar sea terrible; aunque nuestra crisis económica sea aterradora; o aunque los diagnósticos de nuestra salud sean de muerte y empeoren cada día, NO PODEMOS PERDER LA ESPERANZA.

Por eso, cuando hay una tormenta en nuestras familias o en nuestro alrededor, Dios está buscando uno que tenga esperanza, para que de esta manera Dios pueda obrar tremendos milagros a través de él. NO PODEMOS PERDER LA ESPERANZA

Dios está buscando uno que tenga esperanza en Él. Dios está buscando un Job, un Abraham, un Mardoqueo, un Jonathan, un Josué o un Caleb del siglo XXI porque quiere demostrarle su bondad y quiere darle el doble.  Dios te está buscando a ti para que seas ese  instrumento de Dios para traer milagros a tu alrededor, mostrarte su amor y misericordia, y quiere darte el doble.

¡SÓLO NECESITAS ESPERANZA!


Hoy decláraselo al Señor con este coro:

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